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El sinuoso camino a Cachi

Viernes, Julio 9th, 2010

El viaje al Noroeste Argentino es de por si un viaje muy especial.

En mi caso, nunca había estado en la región, y si varias veces en la Patagonia, por lo que este viaje me deparaba una gran cantidad de sorpresas y paisajes a los que mis ojos no estaban acostumbrados.

Nuestro punto central del viaje fue la ciudad de Salta, desde la que partimos en diferentes días a conocer el resto de la provincia.

La primer elección fue Cachi, la cual me habían recomendado ampliamente, y de hecho era mi primer acercamiento con esos típicos paisajes desolados de la región.

Nuestro viaje fue en Mayo, por lo que las mañanas y las noches eran bastante frescas, y entrado el mediodía el calor se hacia sentir.

Nos levantamos temprano, cargamos algunas provisiones livianas para el viaje y partimos.

Debo decir que el GPS es uno de los mejores inventos que he visto, con solo marcar el destino se encargo de sacarme del centro de la ciudad. Por este motivo realmente no pude orientarme por mis medios dentro de la ciudad, si por algún motivo me quedaba sin GPS estaba perdido.

Saliendo de la ciudad tomamos por la ruta 68, pasando por varias sub poblaciones. Ese camino me recordó de alguna forma los caminos que llevan a las ciudades que rodean a Mendoza capital, con casas y sembradíos al costado del camino, y cada tanto un pequeño centro o plaza.

Por este camino seguimos hasta El Carril, donde nos desviamos por la ruta provincial 33, y ahí comenzaba realmente el viaje.

Esta ruta comienza pavimentada, y se va internando cada vez mas en la montaña. Esto se empieza a notar cuando el camino se vuelve mas y mas sinuoso. Comienza en el mismo pavimento, con subidas y bajadas por una zona muy verde, siguiendo al río y en varios tramos cruzando de un lado al otro.

Al tiempo de estar haciendo este recorrido sinuoso (unos 25 minutos), el pavimento deja su paso al ripio, con lo que hay que bajar la marcha y tomar algunas precauciones. Este camino se vuelve en particular complicado si hay trafico, especialmente si alguien va por delante tuyo, ya que la polvareda que se levanta es bastante espesa y complica la visión.

Con este ripio también se comienza el ascenso, curvas y contracurvas subiendo cada vez mas en altura. La ida no fue un problema, la vuelta fue un poco cansadora teniendo en cuenta el agotamiento del día, pero el destino bien valió la pena.

Siempre es bueno ir con un acompañante, para que pueda apreciar en detalle el paisaje y tomar fotografías, en este caso era mi señora, quien cada tanto me avisaba de alguna vista especial que no podía perder. Una de ellas fue la parada que hicimos en un mirador, junto con una combi con extranjeros, donde todos quedamos fascinados por el vuelo de un Cóndor. Aproveche para preguntarle al chofer de la combi cuanto faltaba para Cachi – 1 hora por lo menos me contesto, con lo cual marque la expectativa interna.

A todo lo que sube en algún momento le toca bajar, por lo que comenzamos a bajar también por un camino de varias curvas, hasta llegar a un llano donde pudimos apurar la marcha. Fue realmente un alivio después de casi 1 hora manejando por camino de montaña.

Al momento de nuestro viaje este camino estaba en reparación, o modificación, ya que encontramos varias maquinas viales trabajando en el mismo.

También cruzamos varios camiones, incluso en estas regiones tan apartadas.

Esta parte del camino tiene preparada una sorpresa para el conductor, La Recta del Tin Tin, una extensión recta de unos 5 Kmts en el medio de la nada, donde se puede apreciar el paisaje en todo su esplendor, disfrutar del valle, las montañas de fondo, algunas cabras y chivos al costado del camino, un verdadero regalo después del camino de montaña.

En Payogasta el camino se une con la famosa ruta 40, un símbolo de los viajes extremos. En lo personal siento un gusto especial cuando me encuentro con esta ruta, debe ser la sensación de estar de a poco cumpliendo el anhelo de recorrerla por completo, uniendo norte y sur de nuestro país.

Este tramo de la 40 es de asfalto, lo cual devuelve un poco la tranquilidad y afloja las tensiones del conductor. Hasta Cachi solo restan pocos kilómetros.

Llegar a Cachi fue para mi algo especial, ya que como dije era mi primer contacto con estos paisajes, y no me defraudo.

El pueblo esta apoyado sobre el inicio de la montaña, y como en muchos de estos pueblos del norte, es típico encontrar la calle cuesta arriba que lleva al centro del pueblo.

Paramos mucho antes, porque el mediodía ya estaba avanzado, y nos sentamos a comer en un restaurant a la entrada del pueblo, ofrecieron chivito y no lo pensamos dos veces.

Una vez terminado el almuerzo fuimos a recorrer el pueblo. Tal como lo preveía, la calle en pendiente nos llevo directo a la plaza, rodeada de los edificios públicos necesarios.

Cruzando la plaza encontramos a uno de sus lados la Iglesia, muy sobria y simple, y en esa simpleza, también hermosa. Grandes paredes lisas, sin ventanas y de un color tierra, con piso y escaleras de piedra.

Tomamos algunas fotos, respiramos el aire puro de este lugar tan libre de la contaminación de la gran ciudad, paseamos un poco mas por las calles cercanas a la plaza, y subimos nuevamente al auto para emprender la vuelta a Salta.

Me llevaba en la mente las imágenes de este hermoso pueblo del Norte Argentino.