Muy temprano, y esto hay que reconocerlo, puedo tomar una ducha caliente. Pero, de cualquier modo, la linda sensación no supera a mi deseo de irme de ahí. Todavía no son las 7 cuando salgo casi como un ladrón de La Casita del Horror II. En la puerta, hay un par de perros enooooormes, que finalmente, no representan una amenaza. No sé por qué todos los perros que vi en San Juan me parecieron gigantes.
A pesar de la hora, aun es de noche, y falta mucho para que amanezca; Jáchal esta a 68º44’ Oeste, y Buenos Aires a 62°58′. Esto representa 25 minutos, pero la verdad es que parece mucho mas.
Cerca de la entrada, en el empalme de la Ruta Provincial 456 (La que va a Villa Mercedes, el paseo de ayer) y la Ruta 150 está el ACA, con combustibles, mimimercado y café. Desayuno allá e inicio el camino, antes de las 8.
De camino queda el Dique Cuesta del Viento. Me detengo sólo un par de minutos porque va a ser objeto de una visita dedicada en los próximos días. Los cerros que lo encierran son encantadores; a esta hora de la mañana además, el Sol se tiene que abrir paso a la fuerza entre las montañas. Está nublado, pero eso ya no me asusta; sé que después, en el medio de la Cordillera, el Sol se entrega sin medida.
La ruta esta pavimentada hasta aun un poco después del puesto de Gendarmería, por la Ruta Nacional 150, aun muy muy lejos del límite fronterizo. Aquí se hacen los trámites aduaneros, que me llevaron casi una hora (justo varias personas llegamos al mismo tiempo). Los trámites incluyen también los permisos del vehículo.
Al salir de ahí, la ruta sigue en una gran recta hacia el oeste, por un valle. La visión engaña, pero la ruta tiene una pendiente no trivial, desde los 1900 m en Las Flores hasta los 2700 al inicio de la Quebrada; 800 metros en menos de 30 Km. Lógicamente, con el marco de la Cordillera en el fondo, no se puede esperar otra cosa.
Y bueno; el asfalto se acaba y comienza el ripio. La ruta está en construcción; es domingo pero las máquinas y obreros no se dan cuenta. No sé si ya lo dije en este relato: Siento una gran admiración por las Direcciones de Vialidad, Nacional o Provinciales, y por las Empresas de Obras Viales. allí, donde no hay nada, en los sitios más inhóspitos, están ellos, construyendo, para que vos mañana puedas pasear, o para que la gente pueda ir a trabajar a sitios remotos, o para que el transporte de cargas pueda funcionar. Mis respetos a todos ellos.
La ruta corre paralela a un curso de agua; en los lugares donde tiene menos profundidad pueden verse las orillas congeladas, y también por allí donde minúsculos vados cruzan el camino; he tocado el hielo con las manos. Estoy a 3000 m, son las 12 y no hace frío; apenas para un buzo liviano de algodón; sin embargo, no quiero pensar cómo estuvo ahí la noche…
El ripio está aceptable, pero, nuevamente, el paisaje es tan hermoso que no vas a mas de 40 kph.
Tip: Cuidado; no te quedes tan absorto en el paisaje; que no te pase lo que a mí, que tarde 14 horas desde Jáchal hasta La Serena, en un recorrido de 350 Km. Particularmente, tené cuidado de llegar antes de las 17 al puesto fronterizo Chileno.
Hay otro puesto de Gendarmería en el camino (que en este minuto no me acuerdo cómo se llama). Aquí tienen que dar parte de que han pasado, para que, si no llegan a una hora razonable a cualquier otro puesto de control, salgan a buscarlos.
También por aquí hay un sitio para descansar al borde del río; increíblemente, con tres o cuatro árboles. De más está decir que nadie vive en al menos 60 Km. a la redonda, en cualquier dirección. La vegetación es prácticamente nula; ni siquiera pastizales. Un desierto colorido y maravilloso de roca y tierra.
A partir de los 3200 m la ruta empieza a hacer zigzag, ascendiendo a razón de 100 m por Km. según Google Earth. El auto se comporta maravillosamente.
A los 3800 el zigzag termina para convertirse en una cornisa. Esto es MUY alto; las vistas hacia abajo son espectaculares.
Mientras escribo esta crónica, siempre tengo en otras ventanas abierto un visor de fotos y Google Earth posicionado en el lugar del que estoy hablando. Me causa gracia ver la simplificación que hace Earth de un camino tan encantador; el nivel de detalle de la foto satelital alcanza para apreciar las múltiples vueltas que da el camino, de modo de poder reducir la pendiente. De hecho, para ver lo que les cuento, posicionense en 30º12’S 68º47’O, y verán que a partir de los 4300 msnm la ruta continua por unos 8 Km. hacia el norte y ascendiendo, para terminar girando en U y volviendo hacia el sur por unos 4 Km., pero ascendiendo hasta los 4600 m, para hacer otro giro en U y volver hacia el norte para llegar a la altura del Paso, 4780 m. Es una experiencia sobrecogedora. Es una cornisa que, si bien no es abrupta en su ángulo o borde, es demasiado alta.
En ese punto me crucé con un ciclista europeo, que estaba feliz porque “La pendiente es suave”… Dios mío; qué voluntad!! También ya a esta altura se puede encontrar algo de nieve en los bordes del camino. Es 3 de abril; fin del verano. No tuve la suerte de poder estar al lado de Penitentes, esas formaciones de hielo que había visto en fotos por Internet; del tamaño de una persona, o más grandes; sólo pude ver algunas a gran distancia, a través de la cámara. Conozcan algo más.
El viento empieza a soplar fuerte, y la temperatura a bajar mucho; mucho más que en el Paso de San Francisco, que está prácticamente a la misma altura. Las vistas de los cerros con sus cimas cubiertas de hielo es impresionante.
Hasta que al fin se llega al Paso en si mismo, a 4780 msnm. Paro para tomar unas fotos.
Tip: Cuidado con la puna!! Estás a gran altura; movete despacio; nada de dar saltitos para subir a montículos para tomar la foto! No me apuné como en Catamarca, pero el oxigeno no sobra!
Me quede apenas 5 minutos porque ya son las 15:30 y me queda más de la mitad del camino, aunque lo que tiene de bueno es que es todo en bajada.
Tip: Depende de cómo lo tomes, te puede servir o no… Del lado chileno están lo que ellos llaman variantes.
Las Variantes son atajos del camino que sirven solamente para bajar; el camino de subida es obligatorio por el lado largo. Hay tres variantes en el primer tramo del camino. Les expongo una solamente para que vean de que se trata. Traten de distinguir en la foto el camino; las líneas que dibujé corren paralelas a la ruta en la foto, solo para indicarla. La línea roja representa la variante y la verde el camino convencional de ascenso/descenso. La diferencia de altura entre ambos extremos de las líneas es de 500 metros. La variante tiene menos de 4 Km.; el camino de ascenso, el triple.
Mi experiencia fue: Tomar por la variante. recorrí menos de 200 metros y me volví marcha atrás para tomar el camino de pendiente normal. Es tan empinada que me asusté. Para mi, es riesgoso porque tenés que saber manejar muy muy bien en la montaña como para tomarla, en un balance justo entre usar los frenos sin que se cristalicen las pastillas, y frenar con la caja sin que el motor se recaliente. No creo tener poca experiencia en montaña y ripio, pero no quise darme el lujo de correr riesgos innecesarios; el lugar es muy inhóspito, y si tuvieras una falla mecánica, no te frena nadie. Realmente, no recomiendo la variante, más si se tiene en cuenta que las vistas por el camino largo son extraordinarias. también deben serlo las vistas desde la variante, porque vas medio encajonado entre las laderas; sintiéndote re chiquito! Pero no lo vale, a mi juicio.
Sacá tus propias conclusiones entrando a Earth en 30º10’ S 69º50’ O
Tal vez lo repita mas de una vez: No me sentí cómodo en Chile; no creo que vuelva, pero el lado chileno del paso es mucho más lindo que el argentino. En particular, un cerro de colores en la gama de los verdes y amarillos, rodeado de cerros rojos, que es algo extraordinario y no podía dejar admirar! Es una de las cosas mas bellas que haya visto jamás.
El camino también aquí luego bordea un río con mucho más caudal, y que va a desembocar al Embalse La Laguna. Es un sitio increíble, un embalse de aguas de un color azul profundo, rodeado por montañas de colores en la gama de los rojos. Es realmente muy emocionante.
El embalse tiene varios kilómetros de largo. La ruta continua de ripio hasta el puesto de la Aduana Chilena en Guanta, donde ya se ha descendido hasta los 2100 metros. Los trámites aduaneros son algo más prolongados, porque revisan el auto. No me hicieron problema por los alimentos, pero sí revisaron las ruedas de auxilio con un aparatito. Llegué justo a las 17 y estuve más de media hora; de hecho, mientras estaba ahí, cerraron la salida; esto es, no se puede salir de Chile después de las 17, pero obviamente se puede entrar; no te dejan ahí perdido en la montaña.
A partir de aquí comienza el pavimento, en muy buen estado, sin interrupciones hasta el océano. La velocidad máxima en esta ruta es de 90 / 100 kph, algo elevada para las características del terreno, pero bueno…
A medida que se avanza, empiezan a aparecer tímidamente algunos campos de viñedos. Lo que nos resulta curioso a los argentinos, de repente, es ver viñedos en las laderas de los cerros; lo cierto es que en Chile no hay campos; todo está entre cerros; lo que ellos llaman “llanos”, para nosotros serían una broma, acostumbrados como estamos a los campos interminables de la Pampa o los enormes valles de las sierras o la precordillera. allí no hay nada de eso; todo es un encajonamiento continuo.
Aun con sol, la ruta 41 pasa por la localidad de Vicuña. Algo debo haber visto mal en el mapa o la ruta, porque me metí dentro del pueblo y después no podía salir.
Tip: Atención con esto, porque para continuar por la ruta hay un único puente de una sola mano por donde cruzar un río –no pregunten el nombre.
Tip: Aun los mapas mas completos del GPS no tenían planos detallados de Chile; solo de las rutas y calles principales. No hay que confiarse: Entre dos calles principales (que pueden estar a muchos cientos de metros de distancia entre sí) el GPS te muestra la nada mas absoluta, por el medio de la cual vas circulando.
Tip: Muy importante: En las normas de tránsito chilenas, no existe “el que viene por la derecha tiene prioridad de paso”, sino que en cada esquina hay una señal de PARE, y el que transita, aunque venga por la derecha, debe detenerse en la esquina. Me pase varias por alto en Vicuña, pero después les presté mucha atención; lo último que quería era otra multa, y menos en Chile.
En este punto todavía había sol. A medida que la ruta continua para el oeste, con la pendiente en bajada, se llega al Embalse Puclaro, también muy bonito y ya a sólo 500 msnm. La fincas se suceden a los costados de la ruta, pero en un valle que tiene apenas 600 m de ancho entre los pies de los cerros.
También a esta altura hay accesos a paseos turísticos por Observatorios Astronómicos. Los ignoré totalmente, Así como otros sitios de interés a los costados de la ruta, aun cuando estuvieran a pocos metros, porque sentía una rara y enorme incomodidad.
La noche decididamente iba cayendo; sólo faltaban 50 Km. para el océano. A esta altura ya llevaba mas de 13 horas en el camino, y realmente estaba cansado… Pero faltaba mucho aun.
El primer problema con el que me encontré, como dije antes, fue el GPS minimalista. En resumen, ya en La Serena, no tenia la menor idea de donde estaba. Tampoco conocía cómo esta organizada la ciudad, o pueblo, porque tampoco tenia idea de sus dimensiones, y si había centro o no, ni donde estaba. No sabia si era una ciudad de temporada turística, o no.
De modo que me limité a seguir la ruta hasta donde terminara, y eso fue en la Playa. La Ruta 41 termina en el Faro, un Faro modernoso. Bah, sin ese aspecto tradicional de un faro. Ya estaba oscurecido y algo fresco.
Paré unos minutos y continué. A lo largo de la avenida Costanera, no muy poblada, solo algunos edificios de altura, y hoteles u hospedajes de los que pensaba “Acá me van a arrancar la cabeza”. había leído en Internet que Chile no es barato para los Argentinos.
La cuestión es que seguí y seguí… Varios kilómetros hasta unas luces que se veían en el fondo, pensando que “eso” sería La Serena. Pero no; resulta que era la ciudad portuaria de Coquimbo.
Para entonces ya era de noche. Ahí me encontraba, un domingo a la noche, sin tener idea de dónde, sin un mapa, con poca nafta, sin dinero chileno, y sin tener la menor idea de dónde iba a pasar la noche en un país extranjero. Porque Así me sentía: Como un extranjero a quien todo el mundo le demostraría hostilidad. No tengo ningún motivo para decir semejante cosa, pero Así me sentía. No vi ni un auto con patente argentina. El mío era el único, y encima, de color rojo furioso. Nada podía llamar más la atención… Sentía una angustia enorme; tal vez en ese momento crítico entendí que no es fácil hacer un viaje tan largo, solo.
Pero bueno, no era momento de lágrimas sino de resolver. Primero, plata: Encontré cajeros automáticos. Las tarjetas de débito argentinas funcionan. Pero:
Tip: Hay una comisión por el uso, que resulta ser de 25 Pesos (argentinos). Por lo tanto, te conviene ir solamente una vez a un cajero y sacar el efectivo que necesites, y también manejarte –por seguridad con tarjetas de crédito.
Tip: El cambio en una casa de cambio es de 11200 Pesos Chilenos por 100 pesos argentinos.
Después, nafta. Encontré una Shell en Coquimbo. Aceptan Tarjetas de crédito. Si no recuerdo mal, la nafta súper (95 octanos) a algo de 770 Pesos chilenos. Este valor, sumado a mi sensación incomoda, hizo que no me den muchas ganas de pasear por Chile.
La verdad, no se entiende qué hacen con los autos. Pregunto en un ciber y recién ahí entiendo que no estoy en La Serena, que estoy en Coquimbo, a 15 Km. Pero algo más tranquilo, con nafta y dinero, me vuelvo hasta el lugar del Faro, donde inicié.
Si bien a Coquimbo llegué por la costa, volví por la Ruta 5, que es una especie de Ruta 40 de Chile. Como es autopista, no se podía bajar en cualquier lado, Así que ni idea de cómo salir de ahí. En la primer bajada que pude, lo hice, pero seguía sin saber dónde estaba. Me pase y volví no sé por donde; una avenida principal.
Cuando vi una Estación de Servicio, me acerqué a preguntar dónde había un hospedaje. Otro nuevo factor que me jugaba en contra es que ya eran como las 22! No podía caer a cualquier hora en cualquier lado! El playero (Allá los llaman hombre de la bomba, o bombero?) me da el nombre de la persona, Iris, y me dice cómo llegar. Por supuesto que, a las 22, 16 horas después de haber salido de Jáchal, no estoy seguro ni siquiera de cuál es mi nombre. Mucho menos de encontrar a Iris, en un sitio del que ni siquiera puedo armar un esquema mental, donde todas las calles son contramano o se cortan, con esos carteles intimidatorios de PARE… Aun Así, 10 minutos y 3 Km. después, encontré a la Señora Iris, que estaba apenas a dos cuadras en línea recta por la misma calle… Su casa tiene un cartel en la puerta. No estaba, pero llego a los pocos minutos. Es muy amable, Tiene lugar. Me ofrece su propia cochera. Me cobra 8000 pesos. El cuarto tiene sabanas y mantas limpias, y hasta TV! La vida me vuelve a sonreír.
La ola de nuevas aplicaciones que nos trajo la web han generado el concepto de checkin, que básicamente se traduce en una aplicación móvil con capacidad de conectarse a un GPS y establecer el punto en el que uno se encuentra en un momento determinado, sea un lugar físico o un evento.
Ahora, como esto nos beneficia a la hora de hacer un viaje?
Particularmente no he encontrado mucha utilidad al hecho de hacer un checkin, mas allá de informar a mis contactos donde me encuentro físicamente en un momento determinado.
Pero si he encontrado mucha utilidad a la hora de descubrir lugares interesantes cuando estoy de viaje.
Dentro de este grupo de nuevas aplicaciones se encuentra por supuesto Foursquare, a quien se puede quizas atribuir la creación de este concepto, y la cual es la aplicación con mayor cantidad de usuarios registrados y generando continuamente checkins e información de lugares. Esto lo vuelve una aplicación muy interesante para buscar que hay cerca en nuestro viaje, solo basta con ingresar a la aplicación desde nuestro móvil, y listar los lugares de interes que nos rodean, o buscar uno con un nombre en particular.
Sería mas que interesante que esta aplicación también nos indique en un mapa interactivo como llegar a este lugar, aunque no es el propósito real de la aplicación.
Mas orientado al mercado de viajes se encuentra Gowalla. La idea de esta aplicación es listar los viajes que uno ha realizado e indicar los puntos o spots especificos que se han visitado, o solicitar a la comunidad de usuarios recomendaciones de lugares a visitar estando próximo a un viaje. Gowalla se ha integrado con los checkins de Foursquare y Facebook para evitar la duplicación de carga.
Una funcionalidad similar, en desarrollo, ofrecemos en nuestro sitio Hospeda.com.ar registrandose en MiHospeda, donde se pueden armar “relatos” de viajes indicando los puntos visitados y pudiendo subir fotos relacionadas con el viaje y compartir los mismos en Twitter y Facebook. La búsqueda de lugares se basa en nuestra base de datos, mas las bases de Lonely Planet y Foursquare. La idea es poder contar nuestros viajes a contactos y amigos de una forma interactiva y mucho mas rica, con información geolocalizada y fotografías de cada lugar.
Por último, y una de las mas interesantes que he descubierto recientemente es Sonar. La idea de Sonar es que a partir que indicamos con un checkin en que lugar nos encontramos, la aplicación utiliza la información de nuestros contactos relacionados en Facebook y Twitter, y nos notifica quien se encuentra en el mismo lugar, ya sean contactos directos nuestros o de segundo nivel, indicando el tipo de relación que tenemos con ellos. Si esta herramienta se vuelve popular puede ser muy potente, ya que puede ayudarnos a conectarnos con nuevos contactos en eventos o exposiciones, y hacer nuestras visitas mucho mas fructíferas.
Seguro hay muchas más, y muchas más por venir, es interesante como la tecnología nos ayuda tanto en el momento de la planificación de nuestro viaje, como en el viaje mismo para encontrar lugares interesantes a visitar y hacer de nuestro viaje una experiencia mucho mas rica e interesante.
Has utilizado alguna de estas aplicaciones? Te sirvieron como fuente de información en tus viajes?
El Chivito fue una especie de bomba de tiempo ajustada para estallar a las 8 hs. de activada. Igual no logra quitarme la sonrisa.
Si tuviera que usar una palabra para definir al hostel, diría “desteñido”: Nada de lo que uno está acostumbrado a ver. Básicamente, una casa cualquiera (muy bonita, con escalera y aberturas de madera natural); prolijo, pero sin alegría. De cualquier modo, muy lejos de la Casita del Horror en Belén.
Me tomé mi tiempo para desayunar aún el pan de Londres con la mermelada de Fiambalá, y mate. Conversando con unas señoras también alojadas ahí, me cuentan de las peripecias para poder hacer una excursión a Talampaya. Por lo que me dicen, ciertamente, los precios son abusivos. Una buena opción que tomaron es la de contratar un remis. Igual, un disparate de dinero. Celebro poder ir en auto.
La verdad, el Chivito se sigue debatiendo en mis entrañas, y me doy un respiro para lavar un poco al pobre auto. En toda la zona, me da lástima usar (no ya malgastar) el agua, que no abunda. Considero enjuagar al auto con dos baldes de agua como un lujo indebido.
Ésta es una vista general desde Villa Union
A las 13:30 ya estoy en camino otra vez, por la Ruta Nacional 40 hacia San José de Jáchal, pasando por Guandacol. El cordón del Famatina me regala sus últimas vistas. La 40 no tiene dificultad por este valle, ofreciendo vistas de bonitos cerros de color rojizo. Algunos vados barrosos cruzan la ruta.
Tip: No te entusiasmes con la velocidad; acordate de que estás paseando.
Un paseíto por Guandacol y su iglesia bicentenaria. Pueblo agradable de casas de adobe y calles arboladas.
Lo que sigue es el mayor atractivo de este tramo, y es la Cuesta de Huaco, que es muy linda. Con vistas hacia el valle de Huaco, aunque no bajé al pueblo. La cuesta está pavimentada, pero no es muy ancha, aunque más ancha que la Del Portezuelo. Sería injusto si digo que es difícil, pero no es para ir a mas de 40 kph. De cualquier modo, es tan pero tan linda que estaría bueno dejar el auto e ir caminando.
Milagrosamente, y con la compañía de mi amigo, el Sol Sanjuanino, único, a las 17 ya estoy en Jáchal. Pero no sé dónde me voy a quedar. Hay un hotel, del estilo del de Belén, y un hostel que depende del hotel, que por ahora es solo un anuncio. De modo que, un poco con ayuda del GPS, dejo el auto por ahí y salgo a caminar, de modo de encontrar los hospedajes que figuraban en mi guía. Lo que me encuentro es nada menos que La Casita del Horror II. No están señalizados; llego de casualidad. Al final me decido por uno en la calle Sarmiento al 700 (creo; no recuerdo bien). No me muestran la habitación, pero bueno… La situación es que de cualquier modo me lamento, pero por lo menos no es de noche… Pago y paso por el Destacamento de Gendarmería, para preguntar si hace falta algo especial para pasar a Chile. Me dicen que no, que no hace falta nada, pero que salga temprano, por la puna. Después, me voy a pasear por la Ruta de los Molinos, de la cual me habían dado muy buenas referencias, pero que aparentemente no encuentro bien, porque no vi nada. Paseo 15 Km. hasta el pequeño pueblo de Villa Mercedes, por un camino bordeado de eucaliptos. Hay unas iglesias para visitar por el camino.
La noche va cayendo y vuelvo a Jáchal para intentar consolarme un poco yendo a navegar un rato por Internet. Hay un solo ciber, y está completo. Me quedo esperando un rato en la agradable noche, sentadito en la plaza, y vigilando la puerta del Ciber para detectar cuándo se va alguien. En realidad, me da aprensión ir a La Casita del Horror II… Pero bueno, hay que dormir.
La Casita del Horror II es realmente horrorosa… Parece que en la zona no se maneja el concepto de “Ropa de cama en condiciones”. Duermo totalmente vestido, esperando que la noche pase prontito…
Tip: Hacia falta vivir la experiencia para entender que San José de Jáchal no es turístico. Planificando tu viaje, considera que deberías quedarte en Rodeo. Ya voy a volver sobre el tema.
Ariel viene a la hora señalada, pero aun hay que esperar a 4 personas; dos parejas en dos autos que vienen desde Villa Unión; se hacen como las 9:30 de la mañana y salimos. Ariel viene conmigo en el auto, por lo que tengo todo el tiempo al guía a mi disposición.
El viaje comienza otra vez hacia el norte, recorriendo la larguísima Vinchina, (Hoy, para mi, por segunda vez). Hacia el final, donde la ruta gira hacia el Oeste, hay una construcción de adobe conocida como la casa del Balcón. Ariel prometió contar la historia al regreso, pero después se olvidó.
Lo primero que hay para ver son las Estrellas Diaguitas, “oratorio indígena, construido en forma de estrella de once puntas, sobre unos 28 metros de diámetro, por los pobladores prehispánicos de Vinchina en pedernales ò rocas que sobresalen por su color rojizo negro y blanco”
Hay dos estrellas; una es la réplica construida recientemente por los pobladores del lugar. Hay diferencias entre ellas. Los colores de la original son más vivos.
Continuando hacia la Quebrada de Troya, el cielo va despejándose; un clásico de la zona. Mi experiencia ya fue que después, en la alta montaña, se despeja totalmente.
A lo largo de la Quebrada, Ariel nos enseña huellas de fósiles en los bordes de las montañas, que aquí parecen más bien de arcilla. En su formación parecen haber intervenido aludes de barro, que al solidificar, hoy nos pueden mostrar en altorrelieve las huellas de animales de la época. Es muy interesante. Lamentablemente, algunos de esos fósiles han sido extraídos y retirados del lugar.
Otras formaciones muy agradables de ver son, a lo largo de la Quebrada y siguiendo el rumbo caprichoso del río, una que parece una cara de una pirámide de bordes casi rectos, y también, el ángulo con el que parecen haberse apilado placas para formar los cerros.
El recorrido por la Quebrada dura menos de 20 Km., de ripio, transitable. Después comienza de nuevo el pavimento por unos Km., por una planicie bastante desértica, llegando Así a Alto Jagüé, un pueblito perdido en ese lugar, que tiene la curiosa característica de que su (También larga) calle principal, en las épocas de crecientes se convierte en un río, quedando las casas a su vera. Cuando el caucecalle está seco, las construcciones quedan como dos metros más arriba.
Alto Jagüé no es turístico, ni mucho menos, pero entramos para pasar por la Intendencia del Parque Provincial Laguna Brava. Se supone que el paseo de hoy se hace por un área protegida, que no puede hacerse sin un guía, y que hay que pagar una entrada (15 pesos); sin embargo, el trazado es una Ruta Provincial y no se debería cobrar por el tránsito. El comentario es por si quisieran hacer el recorrido por su cuenta, pero les adelanto que no vale la pena. Después vuelvo sobre el punto.
En la Intendencia hay unas vicuñitas de pocos meses. Son casi Bambis. Es curioso poder tocarles el pelaje, sabiendo que la lana de Vicuña es una de las más finas y caras del mundo.
Continuando viaje, hacemos una pequeña parada en la capilla de Alto Jagüe. Aquí vi lo que, en mi opinión, es la obra de arte religioso más bella de todo el viaje (y eso que vi muchas): Es una imagen de la Virgen de Andacollo, un mosaico de piedras bellísimas y de una exquisitez que realmente me conmovió.
Ariel nos cuenta la historia de esa imagen, que es absolutamente encantadora (y sería incapaz de reproducirla aquí). Si van a Vinchina, hagan la excursión con él, para escucharla de primera mano.
Continuamos viaje; a poco de andar el pavimento finaliza y comienza lo que Ariel llama “La autopista de ripio”. En realidad, es un camino de ripio en buen estado en la mayor parte del recorrido. No nos olvidemos que, además de ser un paseo a la Laguna, la ruta es la del Paso Internacional de Pircas Negras. Así que, en definitiva, se espera que los paisajes sean al menos parecidos a los del viaje al Paso de San Francisco, que tanto me había gustado.
Y si; son parecidos pero no los superan. La Ruta de Catamarca tiene más colores, pero hay que reconocer que este camino también cuenta con algunos sitios extraordinarios. Uno de ellos puede recordar al Cerro de Purmamarca, sin verse desmerecido. No puedo encontrarlo exactamente en el mapa.
A lo largo del camino, a unos 3000 msnm, se puede encontrar un número de guanacos. La vicuñas se sienten más cómodas en sitios más altos.
Un poco más adelante se puede visitar uno de los refugios que el entonces presidente Domingo F. Sarmiento mandó construir allá por 1873, para los arrieros que conducían ganado a Chile. Estos refugios son de piedra y argamasa, y están dispuestos al modo de los nidos de hornero, quedando protegidos del viento. Es sorprendente su estado de conservación después de tanto tiempo, siendo aun utilizables.
A medida que estamos más cerca de la Laguna Brava, los paisajes son más impresionantes, especialmente el último tramo que desemboca en esa gran planicie donde se emplaza la Laguna, a 4300 m de altura.
Al fin, al llegar, la Laguna impresiona porque es realmente muy grande. Se puede uno acercar por varios puntos, aunque el camino no la bordea desde muy cerca.
Se recorren unos kilómetros más hasta una bahía donde podemos ver a los últimos flamencos de la temporada; estamos ya a 1º de Abril, y estas aves migran a la Laguna de Mar Chiquita en esta época.
Un corto recorrido más en auto y se llega a otro de los refugios para los arrieros del siglo XIX. también nos podemos acercar al borde de la laguna, salitroso y blando, en donde se te hunden los pies. Hay mucho viento y está “fresco”, pero no está imposible (Apenas visto un par de buzos de algodón, sin campera. Son las 17:30 y está soleado).
En el lugar se ven vicuñas y un zorro, que más bien parece un perrito… Sabe que los turistas traemos comida…
La vuelta nos regala los mismos paisajes, pero con el plus del sol de la tarde, que a todo lo ilumina mejor. Los paisajes son increíbles.
El resto es viajar, volver a pasar por Alto Jagüe para dar parte de nuestro regreso exitoso, y llegar a Vinchina otra vez, ya de noche.
Un gran día, sin duda.
Tip: : El precio de la excursión es de 150 pesos por auto, pero su valor es mucho mas alto. No la hagas solo.
Tip: : Si querés las mejores fotos, andá con el guía primero en la caravana (de otro modo los autos de adelante te van a salir en todas las fotos)
Tip: : Quedate en Villa Unión. Hay más oferta de alojamiento. Sin embargo, no contrates la excursión de la Laguna ahí, ni creas lo que te dicen; cosas como que es inaccesible o algo Así (Hay una empresa Runacay que tiene muy mala prensa). Contratá a los guías de Vinchina, fomentando Así algo de ingreso para la gente del lugar.
Tip: : Parece haber dos grupos de guías en Vinchina: Al parecer, unos son empleados municipales, y otros, los “privados”; Ariel es de éstos. No voy a abrir polémicas sobre el tema.
Tip: : El consumo de combustible, por algún motivo, es extraordinariamente bajo en estas rutas, por suerte. En Vinchina hay combustible, pero lo que convendría es llenar en la YPF de Villa Unión. Hice toda la excursión con medio tanque, o menos (120 + 120 Vinchina Laguna Vinchina + 80 a Villa Unión)
Como no estaba dispuesto a otra noche de Hospitalidad Vinchinista a 120 pesos, y estaba muerto de hambre, decidí hacer otro esfuercito y hacer 80 Km. más ir a Villa Unión para comer chivito (La Palmera, recomendado por mis compañeros de Excursión) y buscar otra alternativa de alojamiento. Mis compañeros me cuentan que consiguieron cabañas a precio más que razonable. Hay opción. Cuando llego, me llevo la agradable sorpresa de que hay hostel!
Me contactan con la persona encargada, que me viene a buscar hasta donde estoy y me guía hasta el lugar. Si no me acuerdo mal, se llama Miguel. El hostel es una casa grande, no identificada como tal, y esta a solo tres cuadras de la plaza. Genial. Solo 50 pesos. Dejo mis cosas y me vuelvo hasta el cruce de rutas (no está cerca) para probar el mejor chivito del lugar. 70 pesos, libre. A la vuelta, el hostel tiene Internet! La noche me sonríe.
Con el alma contenta, a la madrugada ya estoy durmiendo para mañana encarar el rumbo a San Juan.
Autor: Ani Mal Plamet, perfil Google+
Y ya es hora de empezar a ir hacia el oeste. Se viene uno de los paseos que más expectativa me había generado mientras planeaba este recorrido. Pero como todo el tiempo, cada camino que transitas para un nuevo paseo, es un paseo en si mismo.
Parte del recorrido de hoy lo hice también ayer, aunque a las apuradas. Hoy, me voy a tomar el tiempo para entender por qué el Cablecarril La Mejicana es Monumento Histórico Nacional.
Lo primero es repetir el viaje de ayer hasta Chilecito, por esa recta enorme de pendiente escondida.
Ya allí, pregunto dónde está la estación que se puede visitar. Hasta allá me acerco, la primera estación, en el pueblo, aunque no entendí bien cómo es el acceso, o está mal señalizado, o no está señalizado… El punto es que ni siquiera me pude acercar; tampoco al museo
Tip: Averigüen cómo es y después me cuentan.
Entonces, lo que hice fue seguir el trazado de las torres, que a esa altura corre por la plaza central de una Avenida que va a topar con una suerte de calle de circunvalación a la que no se puede acceder por cualquier sitio, como si fuese una autopista.
Allí vuelvo a preguntar y un chico muy amable me explica que se puede ir a visitar la segunda estación del Cablecarril, en Santa Florentina. Para llegar desde donde estoy (la intersección de la Circunvalación con la traza del cablecarril) hay que seguir hasta la primer rotonda y doblar hacia la izquierda hasta Santa Florentina. Son unos 10 / 15 Km. aproximadamente, de asfalto o ripio en buen estado.
Santa Florentina es un pequeño pueblito en donde estaba la Fundición de la Mina. Hoy en ruinas, se conservan solamente unas pocas construcciones de ladrillo o adobe, y la chimenea cuadrada de ladrillos del horno de la fundición. también, esto me resultó hasta curioso en general con todo lo que vi, en los alrededores del predio aun hay en el piso restos de piedras como de alquitrán (disculpen mi ignorancia pero no sé realmente qué es, aunque sí he leído que son restos de cuando la planta estaba operativa). Me resulta curioso porque esas instalaciones no están en servicio desde hace 90 años…
La pequeña plaza de Santa Florentina está convertida en un museo al aire libre de elementos que pertenecieron a la Mina y el Cablecarril. A partir de ahí, recorriendo unos 3 Km. Más, de ripio en regular estado, se puede llegar a la Estación N°2, a aproximadamente 1550 m de altura según Google Earth (150 m mas arriba de Santa Florentina).
Tip: En este pequeño recorrido te podés encontrar un camping con pileta.
Los últimos 800 m. del recorrido (100 m de ascenso) están intransitables y hay que hacerlos caminando.
Tip: Tomatelo con calma; Así hay tiempo para contemplar las vistas hacia el río y hacia la Sierra de Famatina, al fondo.
Al llegar, me quedé fascinado por lo que vi: Haciendo la vista gorda hacia el óxido de las vagonetas de hierro, podrías decir que todas las instalaciones están listas para funcionar. Obviamente, no es Así; pero sucede que durante el año 2006 aparentemente se hizo un trabajo de puesta en valor y conservación de la Estación: La sensación es al de un viaje en el tiempo.
En el momento en el que estuve, no había nadie en el lugar; tan solo un grupo de cabras de todos tamaños y colores. Me sentí con la libertad, pero inspirado de un respeto enorme, de recorrer todo lo que estaba abierto, y eventualmente abrir las ventanas para poder tomar fotos con luz natural.
Es muy impresionante entrar y ver buena parte de las máquinas de vapor que impulsaban el Cablecarril en excelente estado de conservación, y ver que no es víctima del saqueo, como sí ha ocurrido en incontables lugares… He escuchado, por ejemplo, que pueden encontrarse las piezas originales de la vajilla del Hotel Edén en casas de muchos vecinos de La Falda, Córdoba… Aquí no; una de las piezas que más me llamó la atención, porque lo vi en un documental, es un regulador de velocidad de la maquinaria, en perfecto estado… Si hasta pareciera que alguien va a limpiar los bronces de vez en cuando! también, en la sala donde está la caldera, y como ambientación, se han tomado el trabajo de llevar unas piezas de leña, como si fuese posible encenderla en cualquier momento para comenzar a trabajar!
La sensación es muy fuerte cuando se asocia a que esas instalaciones se construyeron en 1900, cuando no existía ninguno de los recursos que tenemos hoy; fíjense, por ejemplo, que para determinar las distancias y la altura no tuve más que abrir Google Earth, que además me dio una bonita fotografía y una vista en 3D de ese mismo lugar (y les puedo asegurar que es muy real! Monté unas comparaciones sorprendentes); mientras que, cuando la construcción, probablemente ni siquiera existía el camino de acceso, ni había maquinarias potentes… Y esa es sólo la primera de 9 estaciones; la última está a más de 4000 m de altura! ¿Cómo habrá sido el tendido por primera vez, llevando los materiales a lomo de mula, y en solamente 2 años, considerando las duras condiciones en el invierno?
Estuve un buen rato allí; lo disfruté mucho. Por eso, ni bien pude, publiqué en las redes sociales esta frase: “Cuando veo por acá las obras enormes que construyeron nuestros bisabuelos siento un poco de vergüenza de mi generación”
Como es habitual en la zona, el clima esta genial: Cielo diáfano, un sol persistente… Pero aún tengo que llegar a Vinchina, y para eso hay que atravesar la fantástica Cuesta de Miranda, el trazado de la Ruta Nacional 40 que pasa por el extremo sur de las Sierras de Famatina, apareciendo por el oeste, en Villa Unión.
Ya había estado en la Cuesta en el otoño de 2006, en ocasión de mi viaje al Parque Nacional Talampaya. En aquella oportunidad, la aproximación fue desde el sur, y por Pagancillo, la Ruta Provincial 18. Aquella vez quedé impresionado, tanto que el paseo fue solamente ir y volver, para lo que empleé medio día. Esta vez, el viaje fue por la tarde, con lo que la luz me regaló impresiones diferentes
El camino de La Cuesta de Miranda fue construido en los primeros años del siglo XX, y su trazado aprovechó la topología del terreno para poder disfrutar de las extraordinarias vistas que nos ofrece el paisaje. No es excesivamente alta, pero tiene tramos de cornisa, de los cuales quisieras ser probablemente espectador y no protagonista en tu vehículo. Sin embargo, considero que no presenta dificultad. Aunque en su tramo más bonito, de unos 15 Km., te recomiendo que estaciones en un lugar seguro (seguro para el tránsito de los demás) y vayas caminando. No te vas a arrepentir.
La otra vez que estuve, la Ruta 40 aun no estaba pavimentada hasta Villa Unión, pero ahora si.
Tip: Hay un puesto Fitosanitario en el camino; no se pueden pasar productos vegetales frescos, etc., etc. Por lo que paré unos minutos ahí para comer mis manzanas de Famatina.
Como a las 18:30 llego a Villa Unión. El ACA está en el cruce de las rutas 40 y Provincial 26, a la entrada. No tienen nafta (Para la época en que viajé había un conflicto de no-sé-qué-cosa que afectaba la distribución). Eso es un problema si estás medio jugado de combustible. Pero hay otra YPF a menos de 3 Km. entrando al pueblo, y una estación Sin Bandera en la esquina de la Plaza.
No había estado antes en Villa Unión, pero he podido apreciar que la proximidad del Parque Nacional Talampaya y del Parque Provincial de Ischigualasto en San Juan han dado algún impulso a la oferta hotelera de un nivel un poco más alto. también proliferan las cabañas.
Tuve que conseguirme un termo, porque el que traía lo olvidé en Famatina. Hay un bazar muy completo frente a la Plaza. Estuve un ratito y seguí viaje, 70 Km. más hasta Vinchina.
Este viaje es una recompensa inesperada por haber decidido pasar la noche allá y no en Villa Unión, porque el camino corre a lo largo del valle, teniendo vistas del Cordón de Famatina desde el Oeste, durante la puesta del sol. La iluminación le da una belleza singular; creo que iba despacio sólo para disfrutar más del Paisaje; Así, el viaje dura una hora, por una ruta pavimentada sin ningún tipo de dificultad.
Al llegar a Vinchina ya ha oscurecido. El plan original era parar en el Hotel de Don Yoma, que tenia buenos comentarios, Así como los Vinchinistos en general, en Internet. Pasé por la puerta y era más parecido a un almacén que a un hotel; en realidad, a esta altura del viaje, no sé por qué habría de sorprenderme. Quise buscar una alternativa, Así que continué tratando de buscar “el centro” del pueblo, pero, como siempre, sin tener idea de dónde estaba ni de cómo es el mapa. Parece que Vinchina se desarrolla como un caserío a los costados de la ruta, pero a lo largo de unos 6 Km. La plaza está al final. No parecía haber nada ni parecido a “Hospedaje”. Le pregunto a unos policías que estaban parando el tránsito (…) a la altura de la estación de Ómnibus. Me dicen que lo de Yoma es lo mejor. Ya que estoy ahí, voy al parador de la estación a comer algo; tenía mucho hambre. Me pido un Lomito Completo, que no quiero saber cómo lo preparó el señor que atendía, pero estaba rico y yo aun estoy vivo. La Ley de la Vida Así lo quiso.
Después me voy al único ciber del lugar. El punto es que necesito conseguir un guía para mañana, para la excursión a Laguna Brava. El ciber es algo Así como comunitario, lleno de adolescentes jugando a noseque.
Tip: A lo largo del viaje, la palabra “Ciber” no es sinónimo de Internet.
Necesito el numero de teléfono de alguno de los guías. La verdad, es que me siento incómodo entrando a un ciber, o, mas bien, en general, en los lugares muy pequeños, con un auto desconocido y aspecto de turista porteño, a pesar de que mi aspecto es el de un rotoso total.
La verdad es que no me acuerdo bien si pude llamar o no; la cuestión es que me voy nomás hacia lo de Don Yoma. Me recibe muy bien, aunque es demasiado curioso para mi gusto, en sus preguntas y mirando todo. El lugar tiene estacionamiento. Me da una habitación que, técnicamente, es de las mejores en las que estuve, ya que tiene TV, Aire Acondicionado y ropa limpia… Pero me sacude; $ 120! Así que, me siento como en el Ritz.
Don Yoma se ofrece a llamar al mismísimo Ariel Varas, Guía autorizado para la excursión a la Laguna, para que venga, más que llamarlo por teléfono. Mientras tanto, me puedo dar una buena ducha calentita, a pesar de que no hace frío para nada.
Más tarde llega Ariel, y nos quedamos los tres conversando bajo la parra del patio de Don Yoma. No se puede negar que esta gente es muy agradable. Ariel explica algunos aspectos de la excursión, pero la verdad es que estoy bastante cansado y mañana hay que levantarse muy temprano… Ni bien puedo, me escapo…
Autor: Ani Mal Plamet, perfil Google+
El día que no pude ir a Laguna Blanca y Antofagasta de la Sierra se transformó en mi día de descanso aquí, en Famatina. Dormí un rato mas y me quedé hablando un buen rato por la mañana con Pablo, el encargado de la Hostería, y con los dos alemanes que había visto el día anterior. Padre e hijo; el hijo estaba viviendo en Argentina desde algún tiempo atrás, haciendo no sé qué cosa comunitaria en el Chaco. Habla español mas o menos. Y yo ingles mas o menos con el padre. Les digo si quieren venir a pasear conmigo por los alrededores; me dicen que sí, pero que a las 17 tiene que estar de nuevo en Famatina para tomar el bus a La Rioja Capital para continuar con su recorrido.
El plan es hoy: Chilecito, Nonogasta, Sañogasta, Cuesta de Guanchin y de vuelta a Chilecito y después a Famatina. La verdad es que no tenia ganas de buscar hospedaje de nuevo en Chilecito; la hostería no era forzosamente barata, pero estaba bien. después de todo, no viajé para sufrir, aunque lo hice algunas veces.
La ruta a Chilecito está totalmente asfaltada y se compone de una primer parte por la Ruta Provincial 11, bordeando los cerros y con simpáticas fincas del otro lado; el cruce de los cerros pasando Plaza Vieja, y después una segunda parte, recta de casi 20 Km. por la Ruta Nacional 40.
Tip: Ojo con ésta, porque no parece, pero tiene una pendiente no despreciable (Según Google Earth, 200 metros, descendiendo hacia Chilecito).
En el medio está el pequeño caserío de San Nicolás, con su Capilla. Leemos: Capilla De San Nicolás (MHN): 7 Km. al norte de Chilecito se encuentra San Nicolás, un pueblito pintoresco, con construcciones centenarias de adobe. Su atractivo más destacado es una capilla de anchas paredes, situada entre medio de viñedos, cuyo altar es una espectacular talla de madera dorada a la hoja. Capilla y retablo son del siglo XVIII, con una legendaria historia.
Y finalmente, Chilecito. No puedo decirlo objetivamente porque venia de un viaje de pueblitos, pero Chilecito me pareció enorme; una ciudad importante. Obviamente, hace falta recorrer, o caminar una ciudad para tomar conciencia de sus dimensiones. Lo que sí es muy impresionante es, al fondo de cualquier calle con dirección esteoeste, el imponente Cerro General Belgrano, de 6100 metros de altura, de nieves eternas; cumbre del Cordón de Famatina. Mi primer experiencia con él fue verlo desde el Parque Nacional Talampaya, 5 años atrás. Desde allí se ve mas bien lejos, pero el contraste con el entorno es notorio. Además, considerando que no pertenece a la misma formación geológica de los Andes, sino a una anterior, en la que también se hallan las Sierras de la Provincia de Buenos Aires, se me antoja más grande todavía.
Caminé con mis compañeros de viaje por la ciudad; es linda. Hay un Hostel; parece lindo también; con un patio enorme y habitaciones que dan a una galería.
Tip: Muy considerable para hacer una escala en un próximo viaje.
Saliendo de Chilecito hay cosas para ver en sus alrededores: Villas con pequeñas fincas, de las cuales solo pasamos por dos: Los Sarmientos; MUY lindo. Según Wikipedia: El edificio más característico del lugar, es la Capilla de Santa Clara de Asís. Fue construida en 1764 y su puerta fue tallada por aborígenes con inscripciones en latín y castellano; San Miguel y Anguilan. Tengo que reconocer que me hubiera gustado pasear más por aquí, pero estaba tan perdido que ni el GPS me podía ayudar; además, el tiempo no sobraba.
Así que, retomando la Ruta Nacional 40 hacia el sur, por un sitio mas bien llano por el cual se encauzan todas las aguas que bajan de los cerros durante las lluvias, se llega a Nonogasta.
Algo que sí me pareció “emocionalmente motivador”, desde mi visión de Argentino-que-viaja-por-su-país, es que la ruta corre paralela a un ramal del Ferrocarril General Belgrano. Por la naturaleza del terreno, ese tramo es una sucesión de puentes, ya que la ruta puede seguir el relieve, pero una vía férrea no. Considerando que ese ramal fue construido en 1904, con los medios que había en esa época, cobra una dimensión que la sola vista de una vía abandonada no revela. En el relato del día de mañana voy a volver sobre el tema.
Llegando a Nonogasta; la estación del Ferrocarril, convertida en Escuela de Arte; frente a ella, una bodega, con unos camiones totalmente desvencijados en la puerta, cargados de uvas de una cosecha que me pareció tardía –Alguien me explicó en algún lugar que no recuerdo que dejan que la uva llegue a cierta graduación alcohólica en la propia planta.
Me causa gracia cuánto se ríen los alemanes de los camiones; dicen que no pueden creer cómo esas cosas aun funcionan. Es verdad; se ven mal; pero he visto peores funcionando…
Salimos de ahí doblando hacia el Oeste, siguiendo la Ruta 40 hacia Sañogasta
Tip: Cuidado con los primeros 2 Km.; hay unos lomos de burro desproporcionados.
Tip: Hay dos entradas a Sañogasta, bastante separadas entre sí; es más simpática la segunda, paseando entre fincas. Vean el pueblito con Google Earth y entenderán que es encantador.
En lo alto de un cerrito está la Capilla de San Sebastián, de fines del siglo XVII, MHN. Está en excelente estado de conservación, y la vista hacia los alrededores es muy bonita.
Me hubiera gustado recorrer más, pero ya eran las 15:30 y había que estar a las 17 de vuelta en Famatina. Así que allí fuimos por la Cuesta de Guanchin (Ruta Provincial 15) hacia el norte.
Tip: La cuesta no tiene una gran dificultad, pero el ripio no está en excelente estado. No es una tragedia, pero no se justifica hacer todo el camino cuando estas apurado. La parte más linda está en el inicio y en el fin. En el desvío a Guanchin, no te confundas; para volver a Chilecito deberías doblar hacia la derecha; por la izquierda te vas a Guanchin.
Recorrer la cuesta te puede tomar entre 40 minutos y una hora.
Al finalizar la Cuesta, era decididamente tarde, y los alemanes estaban muy preocupados. No dijeron palabra. Así que tuve que volver más rápido de lo que hubiera querido, por la larga recta de la Ruta 40, a 140 kph y en contra de la pendiente, con el auto cargado con tres personas. No estuvo bueno; me quedé con la sensación de que por ser un Cicerón cortés, “me faltó algo” por recorrer, y que, definitivamente, estar regido por horarios durante mi viaje no es mi estilo.
Llegamos apenas después de las 17:15 a Famatina (Ellos hubieran querido estar a las 16:30). Los dejé en la Hostería y me fui a comer (Salame de la Colonia con Pan casero de Londres y Mate) a la Plaza. El Bus llego casi a las 18… Y bueno; ese era mi “día de descanso”, después de todo…
Dejé el auto en la Hostería y me fui a caminar el pueblo. Fui a ver dónde quedaba el ACA. Por otro lado, Pablo me contó que a pocas cuadras había una persona que vendía unas manzanas que no podía dejar de probar. Así que fui; sucede que este hombre sólo vendía por cajón; le tuve que pedir por favor que me venda solo tres o cuatro; después no me las quería cobrar…
De vuelta en la Hostería, pasé un rato agradable, en el crepúsculo (que no vi porque estaba mirando al este y porque el jardín de la Hostería tiene unos árboles enormes), sentado en una galería y comiendo manzanas. En ese punto llegaron unas personas oriundas de Lobos; me quede conversando un rato con ellos y sugiriéndoles recorridos.
Por la noche, otro rato conversando con Pablo y sus amigos, Internet, y a la cama… Que mañana hay que cruzar del otro lado de las Sierras de Famatina.
Ya es tiempo de continuar, saliendo de Fiambalá. Estoy encantado con este lugar; ya sé que voy a volver. Una persona que me escribió consultándome cosas para un próximo viaje me decía “Veo que también caíste en la telaraña de Catamarca”. Nada mejor para describir esa sensación.
Por la mañana estuve hablando un buen rato con Pereira, el esposo de la dueña del Hospedaje. En dos horas me contó historias muy amenas acerca de su vida, y de la realidad actual de Fiambalá. Definitivamente, los catamarqueños me caen muy bien.
Pude aprovechar para lavar un poco el pobre auto, que ya había sufrido el barro del camino a la Laguna Blanca, y estaba bien a tono con un Rally-Fashioned Look.
Un poco antes del mediodía salgo de nuevo para Tinogasta; llego a la hora en que los chicos salen de la escuela; la plaza es una romería… Pero dura bien poco porque el reinado de Su Majestad La Siesta comienza a hacerse presente.
Aprovechando que estoy ahí, voy a un ciber a hacer copias de seguridad de las fotos.
Tip: Hay que cuidarse mucho de los cibers, no solo en la zona sino en cualquier lado. La compu que uso, tiene algún tipo de virus, o lee mal la tarjeta y la daña. Una buena práctica antes de usar una tarjeta de memoria propia en una máquina ajena es activar el switch de protección de datos que todas las tarjetas poseen. Con esto, no se le permite acceder en modo escritura a los datos, y la información esta protegida.
Hoy el camino es por las Rutas Provinciales 45 (Catamarca) y 11 (La Rioja). Parte del camino es de ripio en buen estado; se cruzan unos vados de aguas rojas, como de ladrillo molido; nunca había visto algo Así.
Ya del lado de La Rioja, se encuentran unos pueblitos encantadores: La Cuadra, Campanas (MUY lindo), Chañarmuyo (con un dique que no pude encontrar); en este punto erré el camino, y por una indecisión me fui hasta Pituil (30 Km. de pavimento desde Chañarmuyo)
Las alternativas en Pituil eran: Ir por la Ruta Nacional 40 hasta Chilecito, o desandar los 30 Km. para continuar el camino de la Ruta Provincial 11, pasando por Famatina. Hice esto ultimo, y Así me agarrró la noche nuevamente en Famatina sin un lugar donde quedarme, aunque continuar a Chilecito no era mejor, ya que allá también debería buscar un lugar.
Sabia que en Famatina hay una Hostería Municipal; me acerco y parece ser un lugar muy bonito: “Acá me van a arrancar la cabeza”, pero la verdad es que estaba cansado y no quería hacer ya nada mas; Así que me quedé ahí, $ 85 la noche con toallas y ropa de cama limpia. Además hay Internet, y hasta WiFi. El fantasma de la falta de alojamiento desaparece con el fin de semana largo; en la Hostería veo apenas dos personas, extranjeros. Pablo, el encargado, es muy amable.
Estuve un buen rato subiendo fotos y disfrute la noche descansando.
Realmente estoy muy contento. Las cosas están saliendo muy bien. El día de ayer me llenó el alma. El plan hoy es: Fundamentalmente, resolver el pago de la multa, y recorrer los alrededores de Fiambalá.
Por la mañana, dormí un poquito más, y me fui para la sucursal del Banco Nación.
Tip: Todos los Bancos Nación son iguales a los fines de pagar una multa, o hacer algún tipo de trámite que sólo se puede hacer ahí. Así que, no pierdas tiempo en las sucursales de las capitales de provincia.
El Banco es una casa prácticamente como cualquier otra. Está al lado de la dirección de Turismo, a la que me fui a quejar porque el día anterior no me habían dicho que el Hospedaje donde paré estaba libre, y me mandaron a otro lado. Mas tarde me enteré que eso se debe a que el dueño del hospedaje no es de un partido político “amigo” de la intendencia… Todo un País saldría adelante si no fuera por cuestiones como ésta, que se ven a todo nivel en todos lados…
El cajero del Banco es un hombre absolutamente amable, e igualito a Mr. Bean!!! Además, es muy notorio el contraste del saco y la corbata de esta persona en el marco de un pueblito tranquilo… Definitivamente, Sr. Cajero, Ud. me cayó absolutamente bien; no se enoje por la comparación con Mr. Bean.
A la vuelta, paso por los dos puestitos de regionales que hay en la Plaza. Hace rato que quería comer unas colaciones de la zona, pero me parecieron algo caras (bueno; también lo están las facturas acá mismo en Buenos Aires). Al final me decido por una mermelada de higos, cuya curiosa etiqueta dice: Mermelada de Higos. Ingredientes: Uvas y azúcar. Resulta ser, efectivamente, de higos.
Me vuelvo a desayunar con unos mates, el pan casero de Londres, y mi nueva adquisición, y como a las 11:30 inicio camino hacia el norte: Saujil (otro Saujil, no el de la Ruta Provincial 46), Medanitos, que estaba recomendado en algún sitio de Internet, y Taton.
Algo que se repite en la zona es que los centros poblados se desarrollan sobre una calle o camino muy largo, de modo que se pueden ver construcciones de todo tipo, aunque las que predominan son las de adobe sin edad: Lo mismo pueden tener 20 años que 100.
La salida de Fiambalá presenta un paisaje que no aprecié tanto en el momento como sí lo hizo la cámara; me estoy dando cuenta ahora que reveo el álbum del día. Los cerros, casi como dunas gigantes, con su color y textura tan particulares, y campos inmensos, planos, llanos, con algunos matorrales, o directamente nada, por cientos de metros.
Y Así el camino hasta Saujil. Un oasis en el medio de las dunas, con viñas cuyo verde grita en el medio de la arena grisácea. En algunos lugares, aun no se ha cosechado la uva; esta zona también produce pasas. Una imagen nueva y curiosa es la de las uvas tiradas en el piso, secándose al sol.
En Saujil unos carteles muestran el camino hacia las “Dunas Mágicas”. allá voy, entre callecitas con viñedos a ambos lados, hasta llegar a unos cerritos bajos desde donde se puede ver un panorama magnífico del valle, verde, rodeado de arena, y la gran duna. Como no es temporada, o tal vez ni siquiera haya muchos turistas que recorran la zona, la duna está inmaculada; solo algunas huellas viejas de alguien que pasó caminando, pero vaya Dios a saber cuándo, ya que no hay mucho viento ahí como para que la arena se reacomode.
La mañana estaba fresca, pero ahora me tengo que sacar el buzo para caminar. Según me acuerdo, me cansaba un poco y no entendía por qué; esas dunas no son un desafío para nadie. Goggle Earth acusa 1650 msnm… Tampoco es para tanto…
Bueno; estuve caminado por ahí una hora: La arena es mas blanca que la de la playa. Cuando me voy, tomo el camino a Taton, pero desisto habiendo hecho unos 10 Km., aunque hoy mismo no recuerdo por qué; sé que tenía que ver con el camino, pero no sé si el estado del ripio o nuevamente había que cruzar un río que no me convencía (bueno; es una crónica pero tiene baches; hace ya mas de dos meses que estuve ahí).
A la vuelta, llevé unos kilómetros a un hombre que fue el que me dijo que los loros son una plaga y se comen las uvas… también me dijo que el pueblo de Palo Blanco está mas hecho como para el turismo; será cuestión de volver el año que viene. Esta zona participa activamente del Dakar; deben ser tres días de gloria cada 2 años, pero bien lo valen.
Para ir a las Termas tengo que volver al pueblo de Fiambalá y tomar la ruta al oeste (No queda claro si es la Ruta Provincial 34); son 15 Km. que cruzan el valle arenoso por la mitad. No lo parece, pero en realidad, tiene una fuerte pendiente.
Los últimos 5 Km. Se entra ya en los cerros, y la pendiente es más pronunciada. Los últimos 800 metros son decididamente empinados; ya lo había leído en algún relato; sin embargo son de pavimento recién construido.
En la entrada al Complejo se paga la entrada; 10 pesos por persona y 5 por el vehiculo, o al revés; en todo caso, lo vale. Aparentemente el Complejo Termal quedo en ruinas ya en dos oportunidades por aludes que bajaron desde las montañas; la última reconstrucción quedó muy muy bien; contrastando con las opciones de alojamiento de la zona. Hay cabañas o departamentos muy bonitos, y otros directamente VIP: No averigüé por las tarifas, pero pueden ser tan variables con la inflación, que deberías averiguarlas antes si vas a hacer este viaje.
El lugar en si mismo es encantador; justo en la quebrada entre dos cerros y a mas de 1800 msnm; tiene un restaurante, confitería, posibilidades para acampar y también muchos lugares para hacer asado, y quinchos, todo con unas vistas espectaculares; está muy cuidado, y da gusto realmente estar ahí.
Las aguas termales son aguas termales de verdad; podés ir mas arriba del piletón más alto y verla bajar directamente del cerro
Tip: Ojo donde pisás; las piedras son muy resbalosas.
A partir de ahí, los piletones en cascada; hacen que la temperatura baje, hasta la ultima pileta que está a temperatura ambiente.
A pesar de estar a fines de Marzo, la temperatura es muy agradable, aun para las piletas más frías. Este es para mi un auténtico día de descanso: Mate; libro, y a la pileta. Nunca había estado en aguas termales, y acabo de descubrir que me gustan mucho. Realmente es relajante estar ahí, aunque
Tip: Cuando el agua está caliente y estás un rato, no quieras salir de golpe porque vas a sentir que el mundo gira a tu alrededor; la presión baja y no es broma.
Así que pasé todo el día y, cómo no, parte de la noche ahí; la infraestructura está montada como para ello. Y la verdad, es que no me quería ir! Creo que para las visitas diarias el acceso es hasta las 20 hs., pero eran las 21 cuando decidí irme.
Me llevé un pasajero inesperado: Una araña enorme en la puerta derecha del auto.
Tip: Tenelo en cuenta si vas a acampar ahí.
Y el día termina en el Hospedaje La Troya, otra vez con pan casero de Londres y Salames de la Colonia. Definitivamente, me siento bien.
Haciendo caso a las recomendaciones que podés encontrar en Internet para los caminos de Alta Montaña, y además, porque la distancia al Paso de San Francisco no es poca, me levanto muy temprano, y a las 8, con las primeras luces del día, ya estoy en camino. Paro en el Puesto de Gendarmería a preguntar si hace falta algo en especial para viajar al Límite; me dice que no pero me ve vestido (apenas un buzo liviano de algodón y pantalones náuticos, livianos también) y me dice “Vas a tener frío”, Claro; sigo hablando y me cuenta que él es de la Provincia de Misiones. Me quedo con su opinión, pero sé que tengo la campera abrigada para el caso. Me dice que no hace falta nada en especial, de documentación y esas cosas, y sigo viaje.
Tip: En realidad, no creo que haya parado tanto a preguntar qué me hace falta como a dar constancia de mi presencia y que estaba yendo hacia ahí. Cuando se viaja solo no está de más que la policía o la Gendarmería lo vean a uno para que, si pasa algo imprevisto, lo puedan salir a buscar. Por eso los controles, cuando viajo solo, me parecen hasta saludables.
La salida hacia el paso desde Fiambalá está muy bien señalizada con unos carteles enormes y es imposible equivocarse. Un poco desalentado con la bruma de la mañana, allí voy. Hacia las 9 de la mañana, el cielo se empieza a despejar; las nubes son muy bajas.
Tip: No te preocupes por lo nublado que esté a la mañana, al menos en esta época del año. Dura pocos Km., ya que con el paso del tiempo, y como vas subiendo, las nubes desaparecen.
Puede que los alrededores de Fiambalá no se aprecien con toda la belleza que realmente tienen; Valles enormes de un paisaje que parece lunar; plano, de pequeñas piedras y arena; sin prácticamente vegetación, o bien, directamente, sin vegetación, y los cerros al fondo, su ladera también de arena. Solo lo pude apreciar al día siguiente, y una vez que volví a Buenos Aires, al ver las fotos, se me hizo más patente y más bonito. 5 Estrellas.
El primer regalo que tiene este recorrido es la Quebrada Las Angosturas. El colorido, las curvas, el estado de la ruta, las formas, todo, todo, todo, es hermoso! De lo mejor de todo el viaje… hasta ahora…
Se sigue bordeando el río Chaschuil, o Guanchin, pasando otra vez entre cerros, hasta desembocar en el Valle de Chaschuil: La imagen se presenta de una inmensidad gigante, después de haber estado circulando entre cerros durante los últimos 30 Km. El valle es muy árido, enmarcado por los cerros al oeste. Según Google Maps, aquí ya estamos a 3000/3200 msnm.
Es aquí donde el camino gira hacia la derecha, al norte, y empieza el espectáculo: Una Ruta en estado excelente, en ascenso pero mayormente recta, un cielo azul, limpio y profundo, y, como escribí ni bien pude acceder a Internet: “La Puna Catamarqueña es un festival de colores que todos deberíamos ver al menos una vez en la vida”. Colores, Rojos, grises, marrones; algo de verde que, como puede, crece en ese clima.
En este punto, la ruta tiene una dirección prácticamente NorteSur, paralela al río. Y en ascenso. Andando unos 50 Km. ya se empiezan a distinguir los Seismiles: El Cerro Incahuasi (6.638 m.), el Cerro San Francisco (6.016 m.), el Cerro Pissis (6.882 m.) y el Volcán Ojos del Salado (6.864 m.), a lo lejos; un poco tapados por otros colosos, dominando todo.
También empiezan a aparecer los coironales, con su color característico, que tal vez puedan verse algo verdes de cerca, pero son amarillos vistos de lejos, como un tapiz interminable.
Como un alto en el camino, Cortaderas. Es un paraje en el que se construyó una Hostería de lujo. La verdad, no está en mis planes ni siquiera ir a conocerla; ya les expliqué que no es mi estilo, pero después, alguien me dijo “No sabés de lo que te perdiste” (¿?) Si vas por ahí, dedicale unos minutos.
Al pie de la hostería hay un pequeño embalse, con muchas aves. Ahí sí que me quedé unos minutos.
Tip: Sería prudente considerar este recorrido como si fueras a cruzar el desierto. Cosa que es bastante cierta, porque en Cortaderas vas a encontrar el único lugar habitado en los 200 Km. del recorrido, desde Fiambalá hasta el Puesto de Gendarmería en Las Cuevas. Sin embargo, hay refugios distribuidos a lo largo de la ruta. Creo que son 6; tendrías uno cada 20 Km. aprox. Están bien señalizados. Si vas en una época no riesgosa del año (verano) no deberían hacerte falta.
El camino continua, y el tramo entre el Refugio de Las Lozas y el de Las Peladas es sencillamente mágico. Hacia el oeste, los Seismiles, custodiados por otro cordón al que se llega caminando un desierto de, calculo, unos 3 a 5 Km. de solamente arena y piedras; haca el este, montañas rosadas (un color como el de la rodocrosita, aunque, obviamente, no lo es), con el cielo azul por encima, y el coirón amarillo por debajo. Esto ocurre a los 3800 msnm. Una de las fotos que tomé en este lugar fue seleccionada por Picasa como favorita del Mes, y al día de hoy recibió casi 570000 visitas. Fue una gran sorpresa y un honor inesperado.
También empiezan a aparecer los únicos habitantes: Me encontré con un zorro (qué bicho vago que es!) y montones de vicuñas, por todos lados: Si te movés despacio no te ven y no se escapan. Obviamente no vas a estar al lado de ellas, pero tomé fotos muy aceptables con una distancia focal de 450 mm.
Al llegar a los 4000 msnm, el camino gira al oeste otra vez (hacia la izquierda). Las Cuevas, el puesto de Gendarmería, está muy cerca de aquí. El Gendarme es muy amable, pero me indica que, lamentablemente, no se puede ir a visitar la Laguna Verde (A solo 20 Km. de la frontera del lado Chileno) sin hacer los trámites migratorios en el puesto de Maricunga, 95 Km. más adelante.
Tip: Deberías considerar seriamente esta alternativa: Si bien el recorrido del lado chileno debe ser extraordinario, he leído que es un camino de ripio en regular estado. Supongamos que lo recorres; difícilmente puedas ir a mas de 40 Km./h; son 190 Km. de ida y vuelta = 5 horas, mas el combustible (no hay posibilidad de reposición; sólo emergencias) y el tiempo que te quedes en la laguna. Pensalo bien antes de ir. A mí, el auto me dio uno de los mejores rendimientos del viaje, unos 400 Km. con 25 litros, pero no es cuestión de confiarse. también tené en cuenta que ese camino es MUY alto . Después voy a volver sobre el tema.
Hay menos de 30 Km. entre Las Cuevas y el Límite. Ahí, el camino asciende abruptamente; casi 800 m en 20 Km., cuando lo que ibas recorriendo te hizo ascender 1000 m, pero en 150 Km. La pendiente se siente, especialmente en el auto; como para ir en segunda. Pero esa misma disminución en la marcha te permite la vista de la laguna, y estar en el medio de los Seismiles. Es impresionante.
Así hasta que finalmente, llegué al límite mismo con Chile. Bajé a tomar unas fotos. Hay un viento que te lleva, y está frío. Me tuve, efectivamente, que poner la campera, pero vamos; que estaba en el medio de la Cordillera! No era para tanto. Y son apenas las 3 de la tarde.
De cualquier modo, enseguida me metí en el auto y me tomé unos mates. Y agregué ese momento a la colección de los más felices de mi vida.
Tip: Estás a más de 4750 m de altura. El viento sopla y hace frío, pero el aire falta. No es la muerte, pero vas a sentir un sueñiiiito y algo de mareo; estás tan entusiasmado que no te das cuenta. también tené en cuenta que el cuerpo no te responde como esperás. Recuerdo haber querido dar dos saltos sobre un montículo que no llegaba a los 70 cm de altura, y terminé con la lengua afuera. Un poco es mi edad y mi pésimo estado físico… Mentira; el movimiento que quise hacer no podía ser un desafío para nadie, pero a esa altura, sí que lo es. Movete muy despacio. Dicen que masticar una cebolla, o tomar mucha agua, son buenos remedios para el mal de altura.
Comenzando a bajar, tenés que avisar en Las Cuevas que ya estás volviendo. también me desvié unos 2 Km. para ver cómo es esa laguna que, de lejos, se ve de bordes blancos entre los coirones. Se forman sales; la caminas y los pies se te hunden un poco. también hay un pequeño piletón de aguas termales, pero a decir verdad, no está caliente. Mas vicuñas; esta vez muy cerca, y con las montañas nevadas y el coironal de fondo, me regalan unas fotos maravillosas.
Y después, a continuar. Creo que no te importa volver a ver lo mismo que viste dos horas antes; lo volvés a disfrutar como si fuera la primera vez. Es tan hermoso que, en algún punto en Las Lozas, a 4000 msnm, me pare a tomar otro mate.
Me hubiera quedado todo el día ahí, con la soledad inmensa, el silencio y la paz que hay. En todo el camino de ida y vuelta no me debo haber encontrado mas de 5 o 6 autos en ambas direcciones.
Mas adelante, viendo ese enorme campo desierto de arena y piedra, no pude resistir a la tentación de caminar por ahí. Así que paré a un costado de la ruta, y allí fui. también subí un cerrito, y ahora que me acuerdo, terminé destruido… Claro, en el momento no me acorde que estaba a 4000 m! Habré estado media hora en ese campo. Es una sensación increíble que quiero volver a vivir.
Y bueno, el resto del viaje, como a la ida, pero con el sol desde el oeste. Al llegar de nuevo a Las Angosturas, me vuelvo a decir: “Esto es de lo mas hermoso que vi”. Así que hago el recorrido; cuando termina la quebrada, doy la vuelta, y lo mismo otra vez. Son menos de 5 minutos, pero es tan hermoso, que lo repito. Vean el videito aquí:
Esta vez, increíblemente, no llegué de nuevo a Fiambalá de noche. Eso me permitió subir al campanario de la Iglesia de San Pedro (Año 1770; parte de la Ruta del Adobe y MHN), para tomar unas fotos con las ultimas luces del día. Y para terminar, comida de verdad en el Comedor (no recuerdo el nombre), una cuadra antes de la Hostería: Humita en Chala, dos costillas de cerdo gigantes (eran dobles! No como te las venden acá) con ensalada y una gaseosa de litro, $ 42.
Inicio el día bien temprano por el doble propósito de: Disfrutarlo y poder bañarme con suficiente agua caliente; los motoqueros son un batallón.
Allí voy nomás para Laguna Blanca, confiando más en Internet que en Mauricio Pagani. La ruta es: volver hacia el sur, hasta El Eje / Puerta De Corral Quemado, para empalmar la Ruta Provincial 43. El camino arranca bien; es ripio, pero se puede. Aunque después de Villa Vil se empieza a poner feo. Los paisajes sí que son bonitos…
…Pero bueno, empiezo a recordar a Mauricio… Hay algunos lugares anegados; el gran problema de esto es que no sabés qué hay abajo. después hay otra parte que es una huella de puro barro, y me hace dudar mucho. Salgo de esa, pero realmente no me gusta. Y finalmente, lo esperado/inesperado.
El primer río ancho. Hilos de agua, pero muchos. Trato de encontrar la huella en el vado, pero es difícil, porque hay muchas. Me mando por una de ellas, pero no es sólida. Puedo encaminar el auto hacia un sitio más alto, fuera del agua, pero apenas recorrí 15 metros, y la otra orilla está como a 150! Y con el auto mirando hacia delante, me las tengo que ingeniar para dar la vuelta en el mismo sitio alto fuera del agua donde esta el auto ahora: Salir marcha atrás sin ver sería una locura…
Así que , despacito, doy vuelta el auto. Me bajo y empiezo a caminar por los sitios donde presuntamente pararía. Tomo una piedra grande, como de 20 con de diámetro, y la tiro al hilo de agua: Desaparece completamente en la arena. Estoy en un problema. Para colmo, mientras estoy en esto, pasa Mauricio con su excursión de $ 840 en su HiLux blanca. Me siento un rata. No importa; lo saludo, le cuento; él sigue su camino y yo sigo investigando por dónde pasar.
10 minutos después, me decido por un camino. Si no puedo salir, estoy en el horno, porque realmente no tengo idea de quién me podría sacar de ahí… Pero si hay un Dios del Tránsito Vehicular, ese día me sonrió, y pude salir. De cualquier modo aun quedaba la huella de barro y el tramo anegado, pero bueno, habría que pasarlos de vuelta.
Para las 13:30 ya estoy de nuevo en Belén; quedan 150 Km. hasta Tinogasta; primero hasta Alpasinche otra vez, donde empalma la Ruta Nacional 60. En el camino –que progresivamente va haciéndose más árido está Copacabana, apenas un caserío con la antigua estación del ferrocarril. Mientras escribo esta crónica, me da curiosidad por conocer esos ramales insólitos, y veo en el artículo de Wikipedia la extensión original del Ferrocarril Belgrano. Estoy impresionado.
Llegue a Tinogasta como a las 4 de la tarde. La verdad es que no me impresiona para nada el lugar; si bien el plan original era quedarse ahí, solamente estoy durante un rato en información turística (El pibe sabe un montón y es muy amable; me dice que él es de El Puesto, un pueblo más adelante camino de Fiambalá) y me explica cómo recorrer La Ruta del Adobe, un conjunto de capillas que realmente compruebo más tarde son encantadoras. también me como una hamburguesa en un puestito frente a la plaza; me parece que quien lo atiende también es porteño!!; cargo nafta (Tip: Hay estación YPF del ACA y aceptan tarjetas), y sigo hacia el noroeste por la Ruta 60.
Los pueblos en el medio son El Puesto y Anillaco. En Anillaco están asfaltando la entrada y no entiendo cómo entrar, Así que me perdí la Capilla. En El Puesto sí; es encantador. Visito la Capilla y Oratorio de Los Orquera, del año 1713. Es muy emotivo, con sus olivos en el fondo, y las ultimas luces de la tarde sobre el adobe le dan un encanto particular.
Ya en el crepúsculo, y a un costado de la ruta, la última capilla, la de Nuestra Señora de Andacollo. Imágenes bellísimas, también del interior. No soy religioso, pero amo las capillas del Noroeste de la Argentina. Tienen una energía especial.
Finalmente, Fiambalá; obviamente, de noche. Obviamente, no hay lugar en la Hostería Municipal. Y está algo fresco. No frío, pero fresco. En mi carpetita de crónicas ajenas y averiguaciones tenía anotado que había un camping muy bonito habilitado con motivo del Dakar; pero la verdad es que no lo encontré. Encontré otro muy chiquitito, que no me convenció. Aunque, el muchacho, muy amable, me ofreció a mi pedido que no arme la carpa, y que durmiese en un salón que tenía ahí, lleno de trastos. Otra vez la angustia de La Casita del Horror. No quería.
Me llegué hasta la Oficina de Turismo; milagrosamente había alguien. Me atendieron amablemente, diciéndome “Está todo completo; sólo quedan casas de familia”, y me mandó a un sitio al que intenté llegar. Hay que explicar que Fiambalá no tiene más de 25 manzanas, pero todo te parece enorme y remoto cuando no tenés idea de dónde estás, es de noche, tenés hambre y querés ya dejar de viajar.
Me llegué hasta un lugar que me parecía que podía ser. Era un almacén en una casa, pero estaba cerrado. Toco la puerta y aparece una mujer con sus hijas. Le pregunto por habitaciones para alquilar. Mientras me contestaban aparece por detrás un hombre (Jorge) que me dice “Yo te voy a llevar a un lugar bueno para que te quedes.” Esta persona olía a alcohol y además, pobre, no me dio muy buena impresión. Pero me llevó al Hospedaje Troya (a 2 cuadras de la plaza; no sabría describir dónde está sin un plano). Enhorabuena. El hospedaje es nuevo, limpio y agradable. Si hay un Dios del Tránsito Vehicular, también hay uno de los Hospedajes, y me estaba ayudando.
Así que, instalado ya, celebré con mate, Salames de Colonia Caroya, Pan casero de Londres y aceitunas de Aimogasta, en una cena cosmopolita. A dormir temprano, que mañana el día es largo.
Tip: Insisto en la familiar informalidad de la gente de Catamarca. Te hacen sentir como en casa. No tengas dudas en que, si vas, vas a querer volver.